Los aeropuertos son espacios donde la seguridad debe mantenerse bajo control en todo momento. Sin embargo, hay un factor que muchas veces pasa desapercibido hasta que comienza a generar problemas operativos: la presencia de aves en las zonas de vuelo.
Para los responsables de seguridad aeroportuaria, operaciones o mantenimiento, detectar una concentración de aves cerca de las pistas puede convertirse rápidamente en una preocupación. Cuando estas especies se habitúan al entorno del aeropuerto y comienzan a moverse con frecuencia en las áreas de despegue y aterrizaje, el riesgo para las aeronaves aumenta de forma considerable.
Este fenómeno no es extraño. Muchos aeropuertos se encuentran en zonas abiertas donde las aves encuentran alimento, refugio y espacios seguros para descansar. Cuando esto ocurre, se genera un escenario que puede comprometer el funcionamiento normal de la infraestructura aeroportuaria.
Comprender por qué sucede y qué implicaciones tiene es fundamental para gestionar el problema de forma eficaz.
El riesgo de las aves en las operaciones aeroportuarias
La presencia de aves cerca de las pistas representa un riesgo principalmente por las colisiones que pueden producirse entre estas y las aeronaves. Estos incidentes se conocen como bird strikes, un término utilizado en aviación para describir el impacto entre un ave y un avión.
Aunque en ocasiones las colisiones no producen daños significativos, en otros casos pueden generar problemas importantes en la aeronave. Incluso aves de pequeño tamaño pueden causar daños cuando el avión se encuentra en movimiento a gran velocidad.
El riesgo aumenta especialmente durante el despegue y el aterrizaje, momentos en los que el avión opera a baja altura y coincide con el espacio aéreo que utilizan muchas especies.
Por qué la mayoría de los impactos ocurre cerca de las pistas
Los estudios sobre seguridad aérea indican que la gran mayoría de los impactos con aves ocurre en las inmediaciones de los aeropuertos. Esto se debe a que las fases de despegue y aterrizaje concentran la mayor actividad tanto de aeronaves como de fauna.
Durante estas maniobras, los aviones atraviesan zonas donde las aves suelen volar con mayor frecuencia. Al mismo tiempo, la velocidad de la aeronave es elevada, lo que aumenta la fuerza del impacto en caso de colisión.
Además, la capacidad de maniobra del piloto en esos momentos es limitada, ya que el avión se encuentra realizando una operación crítica dentro del proceso de vuelo.
¿Qué daños pueden causar las aves en una aeronave?
Los impactos con aves pueden afectar a diferentes partes del avión. Uno de los escenarios más delicados ocurre cuando un ave es absorbida por el motor de la aeronave. Este fenómeno, conocido como ingestión, puede provocar vibraciones, daños internos en las turbinas o pérdida de potencia.
Las aves también pueden impactar contra el parabrisas de la cabina o contra el fuselaje del avión. En determinadas circunstancias, estos impactos pueden generar roturas en los cristales o abolladuras en la estructura, afectando a sistemas importantes para el funcionamiento del avión.
Cuando el impacto es significativo, la tripulación puede verse obligada a abortar el despegue, regresar al aeropuerto o realizar un aterrizaje de emergencia para revisar la aeronave.
Por qué los aeropuertos resultan atractivos para las aves
El entorno de los aeropuertos presenta características que pueden atraer a distintas especies. Las grandes superficies abiertas facilitan el descanso y el movimiento de las aves, mientras que la presencia de zonas verdes o agua en los alrededores puede proporcionar alimento.
Además, muchas instalaciones aeroportuarias se encuentran en áreas donde la actividad humana es limitada fuera de las zonas operativas, lo que puede hacer que algunas especies perciban el lugar como un espacio relativamente seguro.
Esta combinación de factores puede favorecer que determinadas aves se instalen de forma recurrente en el entorno del aeropuerto si no se gestionan adecuadamente las condiciones del hábitat.
Cómo se gestiona la presencia de aves en los aeropuertos
Debido a los riesgos asociados a la presencia de aves, la gestión de fauna forma parte de los programas de seguridad en numerosos aeropuertos. El objetivo es reducir la probabilidad de colisiones sin alterar el equilibrio del entorno natural.
Para ello se aplican diferentes medidas que buscan disuadir a las aves de permanecer en las zonas de operación aérea. Entre las estrategias más utilizadas se encuentran la gestión del entorno, la monitorización de fauna y métodos naturales de disuasión.
En este contexto, la cetrería se ha convertido en una de las herramientas más eficaces. El uso de aves rapaces entrenadas permite generar un efecto disuasorio natural que hace que otras especies abandonen el área sin necesidad de recurrir a métodos agresivos.
Empresas especializadas en gestión de fauna, como Gesfauna, desarrollan este tipo de programas en infraestructuras donde la seguridad es prioritaria. Su trabajo se centra en controlar la presencia de aves mediante técnicas profesionales que ayudan a mantener el equilibrio entre actividad aeroportuaria y entorno natural.
Si en tu organización existe preocupación por la presencia de aves en instalaciones aeroportuarias o infraestructuras críticas, conocer cómo funciona la gestión profesional de fauna puede ser el primer paso para abordar el problema de forma adecuada.

